En ese momento se me cayó el mundo encima y cuando acabé sobre la gravilla junto al español, sólo pensaba en la ocasión perdida. Inmediatamente pedí perdón a Espargaró pero él, como es comprensible, reaccionó diciéndome muchas cosas y me rompió la cúpula de la moto con el puño. Como después me ha dicho Valentino Rossi, debí ponerme de rodillas y pedir perdón de nuevo, en lugar de eso perdí la cabeza haciendo ese gesto del que me arrepentiré toda la vida.
De vuelta al box habían tantos periodistas esperándome que cometí otro error, diciendo cosas que, en realidad, no pienso en absoluto. Creo que es algo que le puede suceder a cualquiera cuando está en caliente, después de una carrera con un final tan dramático. Por la noche, pensando en todo lo sucedido, me ha dado vergüenza por el gesto hecho a Espargaró y por mis palabras dichas en directo a la televisión. Tengo una gran estima a Pol, es un piloto muy rápido, y en general a todos los pilotos que, como yo, tratan de sacar el máximo provecho de su trabajo.
Pido perdón a todos, a mi equipo, a mis espónsors, a los aficionados al motociclismo: "estoy seguro que algo así no volverá a pasar."



